¡Qué triste y qué dulce!

¿De qué están hechas las calles de París, que en ellas veo el abismo?
¿Qué será lo que siento al mirarlo,
si no es miedo ni horror?
Entre las cortinas de mis huesos se asoma…

La lluvia se cierne sobre mí.
¡Qué triste y qué dulce!
Vallejo se convirtió en poema.
¡Qué triste y qué dulce!
Mi sombra me persigue,
desvestida de mis expresiones,
y la observo desde mi ventana.

Fernando Quintanilla

Anuncios

Un comentario en “¡Qué triste y qué dulce!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s