Queridos jinetes

No os voy a mentir. No os quiero nada. No os dejéis engañar por el título. Me he equivocado al escribirlo. El amor es mentira. Todo el mundo lo sabe. No es que no existan los sentimientos y tal. Sino que existen junto a cosas, como los deseos de aniquilar. No os he traído regalitos en forma de palabras acarameladas. No quiero que me queráis ni quiero quereros ni mucho menos cabalgar con vosotros. Ni que haya nada parecido a una complicidad entre nosotros. Al menos, no una complicidad de esas que acostumbro a ver por aquí. Entre amazonas y montadores de pacotilla. No, no. Qué repugnancia. En realidad, no creo que pudiera triunfar entre nosotros complicidad alguna. Yo soy de otra clase social, de otro estamento. De otro reino. De otra galaxia. Yo no quiero amar ni que me amen por gilipolleces. Yo soy de los que odian el buenismo y toda su carroña. Que voten o no, me es indiferente. Estoy lleno de odio. Lleno de rencor.

Ya ha quedado bien claro que no escribo para deleitaros. Ahora os voy a aclarar que tampoco escribo para deleitarme. No os preocupéis. No soy un masturbador. Yo soy más bien un antimasturbador. Uno de esos que se cortan con cuchillas y les gusta. De esos, más bien, soy yo. De los que miran adonde más jode para joderse más y todavía peor. Ese tipo de masoquismo es el que vinculo a la escritura. Y no pienso invitaros a mi fiesta. No os necesito. No necesito miradas tiernas.

Os repito que me importa un bledo vuestra reacción. Vuestra maldita reacción amiguista y buenista y buenrollera hippie. Me dan náuseas de pensar en cómo formáis comunidad. Comunidad de borregos acalorados teniendo sexo y luego yendo a otro lugar a tener más sexo y decir cuatro palabras de desespero y melancolía y que suenen bien a oídos del siguiente anormal con el que os enrollaréis. Cuentismo. Palabras necias. Orejas necias. Oídos necios. ¿Cómo se explica la rápida recepción de vuestra existencia por parte del resto de orcos? Gustáis tanto que me pregunto por qué. Pero no es envidia, no creáis. Es asco. Puro y genuino. Del auténtico. Conservado durante años. Listo para degustarse. Asco del fino.

Que no os engañe el título. Sois caballeros aletargados, jinetes de la reconciliación. Lo sabéis mejor que nadie. ¿De dónde habéis salido? ¿Por qué os odio tanto? Sois un recortable con olor a producto de El Corte Inglés. Ya sabéis a qué me refiero. ¿Por qué habéis venido a parar aquí?

 

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