Tardes de Marzo II

Ya es tarde. La luz de la lámpara sobre la mesilla ilumina los recuerdos; él en su cama tumbado se fuga, se escapa lejos de sí mismo. «¿Qué es lo que deseas en este instante?» susurra una voz surgida de la nada.

«Escapar, evadirme incluso de mi propio yo» pensó.

(Silencio)

Las sombras de ambos cuerpos fingen comprensión, a pesar de la diferenciada madurez, a pesar de las horas de desesperanza agostadas a partes no iguales…«¿Qué es lo que deseas en este instante?».

No se distinguen las miradas de ambas figuras, de ojos color verde oscuro angustia, córnea blanca de inexperiencia o excesos, y el color rojo ya sólo se observa en las gotas de vino que manchan sus labios. Un libro de Deleuze sobre la mesa inquieta aún más un ambiente atestado de desazón, embriaguez y desasosiego.

«Deseo romper lazos con esa sonrisa no resuelta, esa sonrisa estudiada, seductora de autoridad y aparente armonía. Deseo escapar, ser negación de lo negativo y evadirme incluso de mi propio yo». Entre las cortinas, los últimos rayos de sol se pierden con las palabras de una tarde de marzo.

Fernando Quintanilla

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